domingo, diciembre 06, 2009

implosivo

Podría ser más simple ser indiferente
O más fácil falsearme, sustituirme
Quizás ese dolor no sería igual, y hasta eso me daría lo mismo
No sería dolor sería, un no-dolor, un no-sentir
Podría decidirlo ahora mismo
Y dejar de apretar las putas teclas como si fueran los ejes de este nudo en garganta
Las putas teclas malditas que configuran lo aterrada que estoy
Podría ser más fácil hacer un castigo rápido
Seguir el ejemplo de Edipo
O rodar cual escarabajo kafkiano por las mil y una interpretaciones
Siendo esta vez yo el simple escarabajo que se cubre de polvo.
Podría comenzar por teclear estupideces en vez de pensar
En hacer poesía, de hecho es más fácil no hacer poesía, ya no lo mereces.
El segundo paso será hacer público esto sin releerlo y convencerme que no es sublime,
Prostituirme, tiranizarme, decepcionar a todas las madres
Escupir a todos los niños
Fingirme arte
Banalizarte, simplificarte
Quitarte los colores
Dejarte desnudo de un segundo a otro, sin trascendencia que te cubra.
Y que mi único orgullo se mantenga a salvo por evadir.
O hacerme creer que lo hago.
Hacer como ke no tuve nada para que no me falte.
Bailar con mascaras eternas porque tú NO tendrás idea.
De verdad lo pienso enserio, es lo que buscas.
Ya no quiero darte algo distinto.
Las teclas son mejor que el papel y los putos ojos para tu fracaso.
Para el mío también.
Al parecer, nunca estaremos separados.

jueves, octubre 15, 2009

tu estado en off

-Cristal empañado que inmortaliza y una vez roto ya desangra
a punta de calor se transforma en flujo cálido
para volver a empañarse
y todo es parte de una maniobra obrera
de esas putas maniobras de las que solo hablas-



Como peces agonizantes flotamos y sul fu ra mos
Huyes como el humo del suelo maldito antes de ser ceniza
Eres antigravedad en todo sentido
Eres antistate, te opones a tu muerte y a la muerte de tu orgullo
Corres como el alcohol derramado y te evaporas huyes
Como el humo del suelo maldito antes de ser ceniza
Eres solo moléculas, un conjunto de omisiones
Las burbujas más valiosas en mis profundidades
La prueba vacía del que no pierde por no ganar
Eres el progressive el antistate el etéreo aire
Donde los peces que ayer alimentamos
Se ahogan a la inversa y flotan
Se sul fu ran
Sul fu ra mos.

lunes, julio 13, 2009

Nemesis

Tiene forma de burla y yo, hiena ardiente
Me río como si no me tocara en nada.
Me paso el tiempo fraguándolas, ciñéndolas.
Repasando y recogiendo en una roja manzana
la furia de Caín, para cuando despiertes.
Aliento creador del miedo
Serpiente inmortal burbujeando por mis venas.
Coro de Herineas, brújulas fallidas.
Los ojos de Edipo, Penteo mutilado.
El tictac sórdido de Dalí en su eternidad,
un goce que condena, un atisbo de locura.
Y el furor báquico del vino derramado
Y yo, segura de que ya no me debes nada.

martes, junio 30, 2009

Edipo tambien calló[yó] con nosotros.

El precio de escribirte tanto es, que cuando más lo necesito, no puedo.
y tu sabes lo que ocurre cuando te escribo, el daño no es menor.
las, comas, me, asaltan como, me impiden. h.
No es que haya agotado el cause de mis palabras de tanto
hablarte
la otra noche veras, no. No es eso querido.
Podría saturarte nuevamente de todo aquello pero, ,,
pero no con los mismos ojos de ayer sabes?
no te rías que esto es serio.
Cada quien paga, al fin y al cabo. y mi tiranía es interna amor, duele.
el sistema de cobranza tambien recae sobre quienes lo detestamos.
perdí mis ojos amor, ¿sabes lo que es eso? ¿no poder mirarte así de nuevo?

,,,,,,,,,,,,,,,,, ...

Quiero que todo esto sea un juego de niños.
que mañana entrelacemos nuestros dedos
y salgamos a derrumbar esta ciudad
antes que ellos nos condenen a nosotros.

viernes, junio 26, 2009

el genio aprisionado


“El genio medita y sus meditaciones son amargas. No puede desplegar las alas sin caer prisionero en la garras del Capital. En vano vuelve el rostro en todas direcciones: por donde quiera encuentra cerrado el horizonte.”*

El artista se burla, agoniza e ironiza su muerte, se toma una tacita de té con la hipocresía, de vez en cuando se acuesta con ella, y en su sexo encuentra la sobrevivencia vacía de su muerte; la muerte de su causa primera. El artista se sume, se queda callado, su propio mundo se desprende de su calidad de humano. A él lo traicionan los actos, lo subyugan las palabras, lo tienta la codicia, la hybris, la falsa paz de dejar la lucha. El artista se duele, y ese es su orgullo.

“el Arte y la ciencia y las Letras, tienen que someterse a los caprichos, a los gustos y a las tiranías del dios Capital. El genio medita, y su meditación es augurio de lucha. Cuando levante la cabeza, el monstruo capitalista desaparecerá en las tinieblas.”*

*Fuente: semanal revolucionario Regeneración, diciembre de 1915


Este grabado fue realizado por Nicolás Reveles para el periódico revolucionario Regeneración, un clic en el nombre basta para conocer las escasas publicaciones en archivo pdf. Cada uno de los grabados son un vuelo hacia la revuelta obrera, nada menos.

-las cosas no han cambiado nada-.

miércoles, junio 24, 2009













Otas más de J. Kalvellido, no hay eskusas pal silencio.

Salud, y ni un paso atrás!

La subversión no es solo un discurso. Trasciende al signo, a la palabra, al arte. La verborrea y los colores se corretean entre la puerta de la libertad y el calvario del hombre y la mujer. Tampoco es necesario, vamos, no medremos el discurso, al cabo es de palabras y actos como se bombardea una ciudad. He aquí un poco de arte subversiva. un clic aki basta para conocerlo. No somos pocos.

sábado, junio 20, 2009

La condena

Insólito. Me quede callado, cómplice con el silencio de mí alrededor. Lo peor, todo esto me pertenecía. ¿Cómo desligarse de este mundo después de esto, hay una forma de relegarse a un lado, de sentirse desarraigado, de rebelarse? Es que ni yo ni ningún otro podemos reaccionar aún.
Hace unas semanas antes nadie podría haber predicho esto. Las banderas y los gritos hacían temblar las calles de subversión. La pasión y la ira eran desbordantes, lo suficiente para que esta vez todos –hasta la fuerza militar- estuviesen inseguros de su destino. Menos nosotros, nosotros sabíamos lo que vendría. Por fin.
A esas alturas ya habíamos triunfado, no había edificio de la ciudad que no fuese tomado por los revoltosos, las organizaciones secretas alzaron su grito y finalmente éramos mas de los que siempre creímos, muchos más de los fichados por la policía, éramos más de lo que se necesitaba para no tener ni un grado de temor.
Todo sucedió lo suficientemente rápido y violento para que ni la represión desorganizada ni el estado de emergencia decretado significara un problema.
Las primeras en arder fueron las iglesias. Justo a las 6 pm. de un frío día de junio, en ocho puntos de Santiago ardían las primeras hogueras de la revolución, éramos tantos que a la hora y media no había ni una iglesia en todo Santiago que no fuera decretada cenizas, ese primer acto desencadeno el caos. Como una corrida de dominós cada una de las aprensiones de los activistas se transformo en goce, el calor incendiario en mi rostro era tan intenso y excitante, que lograba quemar cada una de las cuerdas que me ataban a la cordura.
Le siguieron otras instituciones, la Vicaría de la solidaridad fue destrozada, –gracias a la cual ganamos algo de simpatía al repartir toda esa mercancía- luego fueron las farmacias, los supermercados express, los bancos y las grandes tiendas, que a pesar de su extrema medida de cierre desesperado no pudieron salvarse. De las presas grandes la biblioteca Nacional fue la primera en caer, aunque fuimos muchos los que repudiamos la quema de varios documentos históricos, la medida se considero necesaria para expresarle a la multitud que esta vez no era un juego, y que la quema de documentos por revolucionarios intelectuales no afirmaba más que la invalidez e inmundicia de esos legados burócratas. El acto fue un éxito por lo demás, ninguna persona quedo desentendida del mensaje.
El humo, las sirenas, las explosiones y los gritos no permitían distinguir el día de la noche, poco a poco se consolidaba una anarquía en toda su extensión, solo cuando ya no quedaba más por destruir pudimos descansar un momento. No había de que preocuparse, nada podía opacar nuestro triunfo ni dominarnos. Nada. Celebramos durante horas, nos dormimos sudados y ebrios, repartidos –derramados- en los grandes hoteles y en la Moneda. Rebalsamos todos los espacios, y nuestra alegría burda se mofaba de la pulcritud que alguna vez reinó en esos lugares, basura. A la mañana siguiente aconteció lo imposible, aún no puedo, no sé como describirlo bien, me siento un loco…
Despertamos en medio de un silencio perturbador, ya no habían gritos ni de ira, ni de miedo ni de la euforia de la celebración. Fue la primera vez que sentí miedo. No escuchaba nada, no había sonido en Santiago, no había sonido alguno. Supe que eran las ocho de la mañana cuando esas, esas personas comenzaron a caminar. Parecían cadáveres roídos por la insensibilidad, caminaban con sus maletines pisoteados y sus trajes con hollín, el peinado y el maquillaje eran de incrédula perfección, y caminaban, caminaban hacia el trabajo,como si nada hubiera sucedido, lo pude ver. Pasaban frente a la moneda sin desviar la mirada en su trayecto. Evadían los escombros con agilidad, como si fueran parte de su rutina. Y no hacían ruido, caminaron impávidos sin hacer ruido. Amanda, mi compañera –mi Amanda- , ella era demasiado sensible como para ser, como todos, solo una espectadora de lo que sucedía. La vi abrir la boca en medio de la Alameda, vi sus muecas de ira, vi como intentaba gritar pero, antes de que su voz se escuchara fue mutilada y disminuida por esa turba insípida de trabajadores. Vi como mi mujer era destrozada y no pude moverme, el terror me consumió la vida. Esta vez a mí, el miedo me despojo de todo.
Una vez reducida –mi amor- a escombros, los caminantes siguieron su paso, algunos doblaban por Bandera, otros por Ahumada o San Diego. Las galerías no tardaron en abrir. Y los patios de comida, por mi vida los patios de comida…
Solo sé que aún estoy en el techo de la Moneda. Es donde nos escondemos ante la incapacidad de revelarnos, somos una metáfora, una ironía del ardid de hace unos días. Ya no quedan policías, ni sacerdotes ni autoridad alguna a quien descuartizar con nuestro odio. Nadie sabe qué hacer. Me siento flotar en la locura de lo imperecedero. Finalmente no eran ellos, los opresores. No hay como no ser parte de esto, ni siquiera podemos reconstituir el odio, y es muy temprano para la locura, es insólito…
Son las seis de la tarde y los cadavéricos ya van de vuelta a no sé donde se cobijan. No, tampoco se miran entre ellos. Aun no hay sonido. Ni el tecleo de esta vieja máquina de escribir lo escucho.

domingo, junio 14, 2009

Ke les arda un poco a los ciegos del mundo!

Quizás sería bueno
consultar de vez en cuando
El diccionario.
No el burocrático ni el académico
Ni el canónico ni el consensuado.
Digo bien, el del extremo sig-nificar.
Podríamos leer, del lt. Dos puntos dícese del…
Que la salud no es solo la que se vende en las farmacias
y la medicina no es siempre legal.
Que los locos no solo estamos en los manicomios
ni los poetas, ni los inmolados merecen el insulto de pequeño dios.
Que la misericordia y la compasión no te dignifican
Y que los verdaderos sordos y ciegos y mudos del mundo
Son los de cruz y corbata.
Es claro si lo escribo, es claro el diccionario ¿veis?
Las cosas no son tan explicitas como te enseñaron en la escuela.
Digo, por si no lo has percibido con tus ojos de biblia ardiente.
Hoy no me quiero guarecer en el verso ni en la rima catastrófica,
prefiero retorcerme en la falsa alianza que compone al signo.
Riámonos un poco del pan y agua,
que para todos la carne y el vino saben mejor.
Hablemos de moral con la carcajada burda del asqueroso
que convirtió el burdel en la mierda de hoy.
Y con el espanto del pecado gritemos
cual sátiro bañado en la delicia del vino
y la leche que sale a brotes de la tierra
con excitante voluptuosidad.

Que las cosas no son tan malas como parecen ¿veis?
¿lo veis?

miércoles, junio 10, 2009

Te escribo

Te escribo porque es miércoles, porque es diez, porque hace ocho meses todos los días son diez o miércoles, o canciones o calcetines, o tu risa y la mía, o tu o tu. Por tu olor y tus colores, te escribo con retrasos y sin reservas, te escribo desde mi cuarto y desde el tuyo, desde al agua y el vino, por tus ojos y tu boca, escribo desde las caricias hasta los gestos secretos de tu rostro.
Lo escribo por amor y por odio, por traicionar tu seguridad y ficcionalizarte, por volverte otro y que a pesar de todo siempre seas tú. Te escribo y me deslizo por todos los rincones, te vuelvo coautor, te vuelvo cómplice, te vuelvo un vuelo hacia el occidente, una obra dadaísta, un retrato de J. Jesse, un poema de Pablo de Rokha para cuando te enciendes, o uno de Hanh mientras duermes. Te transformo en abandono y te disminuyo hasta el más postrero utilitarismo, y vuelo en tu libertad hacia la mía. Te aprisiono en palabras y te traiciono, te transformo en todo y tu sigues ahí, incólume, casi abúlico, como una pistola con esa bala única, que solo el destino retiene y solo la suerte la trajo a mi cabeza. Te escribo en la de
ca
den
cia de un verbo sin sentido, en la hora exacta de nuestro primer encuentro, en el olvido y en lo profundo de todo lo que no olvidaremos. Te escribo desde nuestra rendición voluntaria y secreta, desde las otras y los otros, por rescatarte, por capturarte, por tener una manera de aprisionarte y decirte con ironía que no siempre eres libre, te escribo y te encierro en el ahora, no con el afán de tenerte mañana, sino para hoy, para que tengamos hoy. Te observo con vehemencia, te desvisto y te devoro, con respeto a tu silencio y al aliento gélido de tu mirada rencorosa, rendida ante tu orgullo con manos en la cabeza, de frente a tus ojos en la lucha de dos amantes, y cuando salgo victoriosa en la docilidad de tu espíritu, y nos atamos y nos confundimos para no volvernos jamás cada uno. Te escribo porque te digo de primera que no lo volveré a hacer. Te escribo para despistarte y escribirte de nuevo, para sacarte un rato de mi idioma, para no derramarme, para bajar la guardia te digo que te amo sin más palabrería, o bien puedo decírtelo de todas las formas del mundo, para revolucionar la patria injusta del lenguaje tiránico que no me deja decirte todo lo que estoy hecha contigo. Te escribo en el fondo, porque todos los colores me saben a ti, amarillo, naranjo, negro, el rojo enfurecido de tu cólera forzada, y el ardid del naranjo de tu risa infinita. Mis palabras se bañan en tu boca y pasan a ser nuestras, eres de los mil amaneceres el más sugestivo, lo que encontré cuando rehusaba buscarte, donde viajé para no llegar nunca. Y como pretendo tenerte a mi lado por un tiempo más, me quedo en silencio, me sumo en nuestras acciones predecibles, para no saturarte tanto, para no reparar en ti y volverme muda.

jueves, junio 04, 2009

{[no volverás a tu cuna]}

escupámosle en el rostro al reloj del mundo
cometamos el incesto, arrímense a la locura
que a poco se nos pasa el tiempo,
el imbécil este no se reserva nada y yo
como una lacra en uno de sus mil pies
me desvisto y me levanto cuando el maldito lo cumple.
Y reservo, la putavida me la reservo entera
y me reservo de faltarle el respeto
y detenerlo por esa única vez.

"demos un gesto a los espíritus que han tomado su vida por frente,
lo único que en realidad nos pertenece,
la han desprendido del tiempo,
para agarrarla en sus manos y volverla libertad."