Lo escribo por amor y por odio, por traicionar tu seguridad y ficcionalizarte, por volverte otro y que a pesar de todo siempre seas tú. Te escribo y me deslizo por todos los rincones, te vuelvo coautor, te vuelvo cómplice, te vuelvo un vuelo hacia el occidente, una obra dadaísta, un retrato de J. Jesse, un poema de Pablo de Rokha para cuando te enciendes, o uno de Hanh mientras duermes. Te transformo en abandono y te disminuyo hasta el más postrero utilitarismo, y vuelo en tu libertad hacia la mía. Te aprisiono en palabras y te traiciono, te transformo en todo y tu sigues ahí, incólume, casi abúlico, como una pistola con esa bala única, que solo el destino retiene y solo la suerte la trajo a mi cabeza. Te escribo en la de
ca
den
cia de un verbo sin sentido, en la hora exacta de nuestro primer encuentro, en el olvido y en lo profundo de todo lo que no olvidaremos. Te escribo desde nuestra rendición voluntaria y secreta, desde las otras y los otros, por rescatarte, por capturarte, por tener una manera de aprisionarte y decirte con ironía que no siempre eres libre, te escribo y te encierro en el ahora, no con el afán de tenerte mañana, sino para hoy, para que tengamos hoy. Te observo con vehemencia, te desvisto y te devoro, con respeto a tu silencio y al aliento gélido de tu mirada rencorosa, rendida ante tu orgullo con manos en la cabeza, de frente a tus ojos en la lucha de dos amantes, y cuando salgo victoriosa en la docilidad de tu espíritu, y nos atamos y nos confundimos para no volvernos jamás cada uno. Te escribo porque te digo de primera que no lo volveré a hacer. Te escribo para despistarte y escribirte de nuevo, para sacarte un rato de mi idioma, para no derramarme, para bajar la guardia te digo que te amo sin más palabrería, o bien puedo decírtelo de todas las formas del mundo, para revolucionar la patria injusta del lenguaje tiránico que no me deja decirte todo lo que estoy hecha contigo. Te escribo en el fondo, porque todos los colores me saben a ti, amarillo, naranjo, negro, el rojo enfurecido de tu cólera forzada, y el ardid del naranjo de tu risa infinita. Mis palabras se bañan en tu boca y pasan a ser nuestras, eres de los mil amaneceres el más sugestivo, lo que encontré cuando rehusaba buscarte, donde viajé para no llegar nunca. Y como pretendo tenerte a mi lado por un tiempo más, me quedo en silencio, me sumo en nuestras acciones predecibles, para no saturarte tanto, para no reparar en ti y volverme muda.
¡Has vuelto querida! has vuelto a ti misma desde aquel, desde aquel que tiñe poleras rosas.
ResponderEliminarYo contemplo, cual incómodo, cual incómoda, en distancia a su construcción, a su fortaleza vulnerable, a su fortaleza bañada en una vulnerabilidad hermosa, monstruosa, en una vulnerabilidad inte & legible.
¿Gracias? ¿Por què? No es a mi que se me debe el espíritu orginal y poderoso capaz de amar, sí, de amar en libertad. Y si te amo, es por mujer y amiga simplemente, no es siquiera simil de sus talones pues, lo que involucra el poseer, entre ustedes significa doblegar permanentemente lo natural por lo mejor.
No divaguen, exploten juntos y que así sea por los siglos de sus siglos.
Ps: Y la pizza accidentada, ¿CUANDO? :)
"mmmm" no me caracterizo por líneas, prefiero decirte al oido ke te amo.
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