lunes, mayo 18, 2009

Primera

La burocracia de la armonía me tiene bastante enferma,
la herencia moral me hastía, me asquea.
Embriagaste el aire en un segundo, y no importo nada.

Somos corriente, así… gira, denuncia, arrebata, revienta, desea, desata, jacta, cautiva, perturba,
jode,
jadea,
y una vez más…

Ahora suave… sencillo, sublime, en la nada…

Y seguimos con el lema a las espaldas,
con las uñas rotas de tanto urdir el ímpetu que llevamos dentro.
Nos explota el odio, nos perturba el grito
y de vez en cuando nos ataca el tedio.

Y aún así nos encanta tener hermosas flores.
Nos encanta guardar perfectos rasgos.
Y resultamos ser mismos los Don que ayer gritaron y guardaron para más tarde sus reclamos. Para después de las ocho, como debe haber sido.

Y buscamos distancia…
(Se dice) buscamos cuando ya no somos dos…
En esos momentos en que la copa de vino y la quema de aire nos gritan una vez más… que de nuevo volverá…

Y caemos en la más suave delicia,
caricia,
sabiendo,
el sentido…



Es que la putamadre se asoma y nos queda mucho de reproches.

Somos la vida misma en esos minutos,
La que no arde si no se urde
La que termina cuando no se escribe.

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